Los seres de las cornisas
Un extracto del último artículo del insigne bardo, el más gran literato vivo de la ciudad condal ….
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Cuando te vuelvas loco del todo, lector, y ningún ser humano quiera ya perder el tiempo hablando contigo ni siquiera de fútbol, todavía podrás hablar con esos seres de las cornisas, como hacen ahora los miembros de la cofradía de neuróticos inofensivos que deambulan por las calles, deteniéndose en cada contenedor y en cada papelera, en cuyas profundidades buscan con un brazo ciego a saber qué bienes, qué dones, qué delicadezas mordisqueadas. Me parece que cada día son más numerosos los cofrades de esa hermandad peripatética, a la que no tomas en consideración hasta el día en que un semáforo en rojo te invita a mirar alrededor y descubres que se ha incorporado a ella (quién sabe si ayer o hace un año) aquel vecino que sí es verdad que parecía un poco raro, ¡pero esto!Todavía entonces podrás hablar a los seres de las cornisas y a las gárgolas, pero no esperes respuesta, pues el divino Valle-Inclán lo dejó claro en su tertulia, la tarde en que peroraba sobre este tema con su elocuencia ceceante: “Laz gárgolaz” por aquí, “laz gárgolaz” por allá…, y un espontáneo se atrevió a interrumpirle y a opinar: “¿No le parece a usted, don Ramón, que las gárgolas son como…?”. Valle, fulminándole con la mirada, declaró:
-¡Laz gárgolaz no hablan!
BARCELONA MUSEO SECRETO
Ignacio Vidal-Folch
EL PAÍS, sábado 25 de marzo de 2006
(el subrayado es mío)








